domingo, 21 de diciembre de 2014

La niña de la bufanda rosa


Esta mañana , me he encontrado con lo que podría ser un bonito cuento de invierno.
Un cuento que decía así...

Érase una vez , una niña que tenía una bufanda rosa. Una bufanda que se ponía cada invierno y con la que se sentía feliz, calentita , y se veía guapísima. Tan contenta estaba  ella con su bufanda, que una tarde de otoño  al ver que uno de sus amiguitos, tal vez al que más cariño tenía,  estaba resfriado  e intuir que ese niño podría llegar a pasar frío ,  decidió tejerle una.
Quería tejerle la bufanda más suave, agradable, envolvente y acogedora que ese niño hubiera tenido nunca. Quería que ese niño no pasara frío, y que se sintiera tan guapo , abrigado y acompañado con ese trocito de lana, como ella lo hacía con la suya . Quería que esa bufanda fuese azul , porque era el color preferido de su amigo. Y quería, que su bufanda fuera única y diferente para él.
Con esmero y cariño , buscó las agujas , los ovillos , y el tiempo cuando terminaba sus deberes cada tarde, para ponerse a tejer esa bufanda. Poco a poco , casi sin saberla hacer,  unos días avanzando en su tarea, y otros días deshaciendo puntos , la chiquita de la bufanda rosa, iba construyendo con toda su ilusión aquel regalo que con sus manos estaba  haciendo para ese niño .
Hasta el momento en que se dio cuenta que faltaban pocos días para que comenzara el invierno ,y se apresuró por terminarla para salir corriendo a buscar a su amigo y entregársela.
Pero, cuando buscó a ese niño para dársela , no lo pudo encontrar , porque él no fue a jugar con ella, ni aquella tarde, ni ninguna más.
Afanosamente ella lo buscó y reclamó su atención , pero... su amigo nunca fue por la bufanda.
Enfadada , desilusionada y apenada, la niña entristeció y comenzó a sentir mucho frío. Un frío gélido, que su rosa bufanda ya no le quitaba.Y así pensó , que tal vez llevando puesta la bufanda azul que tejió para él, quizás encontraría un poco de calor al sentirle más cerca.
Y se equivocó la chiquita. Erró por completo al aferrarse a aquella prenda que no eran más que un trozo de hilos fríos, hilos que no se unían por nada,  hilos que le quedaban grandes y la hacían tropezar con todo cuanto se encontraba por su camino . Porque ella era más pequeñita que su amigo, y aquella bufanda que tan enorme le quedaba y tan oscura le resultaba,   no la permitían ver ni oír cuanto le rodeaba.
Hasta que una tarde, la niña se cayó en el parque. Y al verse en el suelo  y comprobar  que no podía recibir la ayuda de nadie, porque nadie podía verle esos ojitos que  tapados con  la lana le lloraban , ni nadie podía oírle esas palabras que envueltas se le ahogaban..... aquella niña, reaccionó y se levantó.
Se puso en pie, sabiendo que únicamente serían sus  manitas las capaces de desenliar aquella bufanda. Sabiendo que solo era ella , quien  se podía levantar para continuar hacía delante .
Y así lo hizo, así continúo hasta que llegó a su casa y guardó aquella azul bufanda. 
Y la guardó tan bien guardada, como bien aprendió que .... no hay bufanda que quite el frío invernal, como lo quita un abrazo de verdad.

Pd, Nunca tejas para quien no necesite el calor de un abrazo tuyo , y nunca dejes de pensar ... "con cualquier estoy mona!"

Bsts de invierno!

1 comentario:

  1. ¡Cuanta ternura derrocha la niña de la bufanda rosa! ¡Qué relato más precioso! ¿Dios mío cómo puede haber gente que escriba tan bien? Al igual la niña de la bufanda rosa es un ángel que lo han mandado de arriba para poner mucho amor aquí abajo y no nos damos cuenta....

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