jueves, 2 de agosto de 2012

El carrito "del Pampin"

Obviando la manzanilla y el langostino de Sanlúcar, lo mejor que tiene esta tierra son los pasteles de la confitería Pampin.
No os podéis imaginar la cara de felicidad que se me pone cuando a media tarde veo aparecer ese carrito por la orilla y las carreras que doy algunos días para alcanzarlo.

Estos pequeños placeres son los que hacen especiales unas vacaciones, y es que  para mi no tiene precio saborear un donuts de chocolate mientras tomo el sol sentada en mi butaquita de playa.

Es en estos momentos cuando me doy cuenta de que no es necesario tener grandes aspiraciones ni hacer cosas espectaculares  para sentirse feliz y poder disfrutar de lo que tenemos y lo que nos rodea.
Así que si os encontráis este verano con los carritos de Pampin por vuestras playas (pues me han contado que andan por toda la costa) ,olvidáis las dietas hasta Septiembre y  no dudéis en probarlos. Al fin y al cabo, estando de vacaciones siempre podremos decir "con cualquier cosa estoy mona!".

Besitos.



2 comentarios:

  1. Miarma! que guapa estás y que bien te sientan los donut esos.
    Un abrazo .

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  2. En mi playa también los hay !!!, yo no me fijado en el nombre de la pastelería, pero están buenísimos y sientan fenomenal en la playita.
    Me ha dado mucha alegría ver este post, pensaba que nos ibas a abandonar en Agosto.
    Eres genuina!

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